lunes, 12 de abril de 2010

Limpieza profunda

Doy el punto de vista y soy también personaje. Neutral en el primer caso, víctima en el otro. Se abre la puerta del refrigerador y de lado izquierdo aparece un pasillo idéntico al del sueño donde el brazo de un esclavo negro intentaba jalarme para conducirme por un pasadizo oscuro al que por puro miedo me rehusé a entrar. Aunque Carlos ha escombrado, el trabajo es muy superficial, hace falta limpiar a fondo y Ana María, su esposa y también psicoanalista le recrimina con la mirada tanto descuido hacia mi caso.

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